Érase una vez una chica, se llamaba Elisa.
Tenía los ojos marrones y el pelo largo y negro, era muy bonita y no mataba ni una mosca.
Elisa era la hija de Carola y Gaspar, el primer ministro.
Gaspar era un buen amigo del rey, quien tenía tres hijos y una hija, Benedicto, Pablo, Luis y Mercedes.
Mercedes y Elisa eran mejor amigas y jugaban juntos todos los días.
Un día, cuando tenían dieciseis años, Elisa y Mercedes estuvieron peinarse el pelo en la habitación de Mercedes.
De repente Elisa dijo a Mercedes que ella y Pablo, el hermano de Mercedes, estaban enamorados y que tenían la intención de escaparse juntos aquella noche.
También le preguntó a Mercedes si quería venir con ellos.
Mercedes estaba totalmente desorientada y triste porque ella también estaba enamorada de Elisa, pero no dijo nada.
Entretanto, Pablo estuvo ensillando y preparando los caballos para el viaje pero su hermano, Benedicto, quien también estaba enamorado de Elisa, estuvo tratando de impedirle.
Pero Pablo no prestó atención a su hermano porque vivía en las nubes y sólo pensaba en Elisa y él, juntos y lejos de todo.