Valencia vive para las Fallas, y las Fallas hacen vivir Valencia.
Por lo que he podido entender, cada año del 15 al 19 de marzo la ciudad se anima, las calles se llenan de gente y el ruido de los petardos se hace maestro de las noches.
Las Fallas son la fiesta más importante en Valencia.
Durante esos días se sacan a las calles las llamadas fallas, gigantescas estatuas de madera y cartón piedra hermosamente decoradas, que pueden medir hasta 30 metros de altura.
Son una crítica de todo lo que pasó durante el año y representan metafóricamente personajes o hechos reales (como por ejemplo ciertos políticos o la idea de crisis).
El día 19 (día de San José) por la noche, se prende fuego a las fallas para deshacerse de lo que representan y esperar que mejore la situación para el año que empieza.
Durante los días anteriores varias otras celebraciones tienen lugar en la ciudad.
Cada mañana en la Plaza del Ayuntamiento se celebra la Mazcletà, una gigante explosión de petardos que atrae a millones de personas y hace temblar el suelo.
Cada noche también se encienden fuegos artificiales y se celebra la fiesta en cada parte de la ciudad.
Fue la primera vez que experimentaba algo así, y me gustó mucho ver tanta animación en las calles y la gente tan ilusionada de vivir este momento que llevaban un año esperando.
Es como si el tiempo parara en Valencia, la gente intenta olvidar los problemas por unos días y disfrutar del ruido, de las luces y de la alegría que ahogan esa ciudad tan bonita.