Cuando era pequeña, no tenía muchas amigas.
Pasaba tiempo con dos amigas mías.
Mi mejor amiga se llamaba Kasia y la conocí en el año 2000 en la escuela de párvulos.
Kasia tenía el pelo largo y negro.
Tenía los ojos marrones y estaba más alta que otras niñas.
Me llevaba bien con elle, porque teníamos las mismas aficiones.
Ella vivía cerca de mi casa.
Estaba interesada en la música y en el baile.
Ella sabía cantar y en 2006 ganó un concurso musical.
Charlábamos sobre nuestras familias, discutíamos sobre las cosas importantes.
Jugábamos con peluches y muñecas.
Kasia no estaba dotada en el deporte y por eso no quería jugar al baloncesto o al fútbol.
Tenía que jugar al balon con mi hermana, que normalmente prefería quedar en casa a ir afueras.
Kasia tenía muchas ventajas.
Era sensible y leal.
Siempre podía contar con elle.
Ella sabía como guardar el secreto.
Ella tenía el sentido del humor y a veces me gastaba bromas.
Era bien organizada y aplicada.
Estaba seguro de si mismo.
Pensaba que elle es perfecta.
En verdad, elle tenía muchas ventajas, pero también era demasiado sensible.
Lloraba mucho y casi todo la daba miedo.
En 2001 fuimos a la escuela primaria y estábamos sentadas en el mismo banco.
Siempre prestábamos la atención en las clases y la profesora nos alababa.
Casi nunca nos peleábamos, pero en el año 2004 lo cambió.
En aquel año nueva chica vino a nuestra clase.
Esta chica me parecía más interesante que yo.
Kasia comenzó hablar y jugar con ella.
Estaba celoso de ella, pero no lo admitía.
Comencé evitar Kasia y esta chica nueva.
En el año siguiente no hablaba con Kasia.
Ella no sabía porque.
Tres meses pasaban y yo lo expliqué.
Nos conciliamos.
En el año 2004, yo hice mudanza y no podía ver Kasia con la misma frecuencia.
En el año 2007 Kasia cambió la escuela y no podía verla casi nunca.
Aunque Kasia está lejo, estamos en contacto.
Siempre nos llamamos y nos visitamos.
Aunque cada uno de nosotras hemos cambiado, siempre podemos contar una a la otra.