Tambores, ¡por favor!
Hoy os hablaré de la fantástica ciudad de San Francisco.
Obviamente, lo que voy a escribir no será suficiente para describir lo increíble que es ese lugar.
Sin embargo, os dará al menos una idea general ;)
Creo que lo primero que hicimos después de llegar fue cruzar el puente del Golden Gate.
Llevábamos tanto tiempo deseando verlo que se había convertido en un símbolo de América para nosotros.
El puente era aún más impresionante que lo que había imaginado, levantando sus pilares y cuerdas rojas en el cielo nublado.
Lo cruzamos un par de veces mientras estábamos allí, y tuvimos la oportunidad de verlo con muchas atmosferas distintas: misterioso en la niebla, casi espeluznante bajo la lluvia, brillante y luminoso en el sol, con una vista esplendida sobre la ciudad y la isla de Alcatraz en la bahía.
San Francisco se parece mucho más a Europa que Los Ángeles, pero no sabría decir por qué.
Allí, la mayoría de las calles están muy en cuesta.
No parábamos de subir y bajar y me alegraba de que hubiéramos alquilado un coche para no tener que hacer todo eso andando (aunque no podía parar de pensar que el coche se iba a dar la vuelta a causa de la inclinación…).
La más bonita de esas calles es, sin duda, Lombard Street, que baja en zigzag entre bancales de flores.
Más alto, en la cima de la ciudad, está el precioso punto de vista de Twin Peaks que permite ver todo San Francisco alrededor de la colina.
Nunca había visto un punto de vista tan perfecto, veíamos debajo de nosotros la ciudad que encendía poco a poco sus luces mientras el cielo se volvía oscuro.
Fue un maravilloso sentimiento de libertad el que tuve viendo ese increíble paisaje.
La elección es muy difícil, pero me parece que la parte más bonita de la ciudad es Fisherman’s Warf, el puerto y sus varios muelles, y en particular Pier 39 con sus tiendas y restaurantes donde se pueden comer platos típicos de pescado y mariscos.
Hay una atmosfera encantadora en esa parte de la ciudad, al lado del océano, allí donde los barcos de pesca esperan su próximo viaje y algunos leones marinos han establecido su residencia.
De allí cogimos el barco que nos llevó a la cárcel de Alcatraz, situada en una isla a unos kilómetros de la costa.
La atmosfera en la isla es pesada y la historia difícil, pero los jardines y las vistas de la ciudad son simplemente maravillosos.
En el otro lado de la bahía, cruzando el puente, encontramos dos otros sitios realmente interesantes: el precioso pueblo de Sausalito con sus casas y tiendas bonitas al lado del océano, y el parque natural de Muir Woods donde crecen sequoias gigantes y donde es agradable pasear en medio de ese fantástico paisaje natural.
Finalmente, el último punto interesante de ese tiempo en San Francisco fue: nuestro hotel estaba en el sur de la ciudad, al lado de la sedes de Google, Facebook y Apple, entre otras.
Yo tenía de verdad la impresión de estar en el centro del mundo…
Me encantó San Francisco por sus colores, por su diversidad, por su atmosfera liberada, y por su belleza muy particular que nunca había visto niguna otra ciudad.