M: Cuando vine a Bernay, me quedó atónita delante la mediateca porque me recuerdo a lo que había antes y nada tiene que ver con ahora.
Antes era el molino de la abadía que se llamaba “La Gran Torre”.
Di me porque has destruido nuestro patrimonio.
A: No es culpa miá, yo aproveché el terreno libre para habilitarlo en un lugar más accesible y moderno.
También para reinventar el paisaje de la ciudad.
M: No entiendo cómo pudiste construir ese edificio mientras que el molino permitía preservar la tradición de la fabricación de la harina.
A: Sí, pero era viejo y iba a desmoronarse.
M: No es una razón para destruir el patrimonio que representaba los siglos pasados.
¿Que hiciste entonces ?
A: Hemos quitado la rueda y hemos reformativo la “Torre” para cambiarla en la actual mediateca.
M: Parece mentira que digas que nada cambió. ¿Qué queda?
A: Todas las viejas piedras y ladrillos con una tecla de modernismo con el madera, el vidrio y el metal.
Yo lo hice para crear una nueva forma de cultura.
M: Sí, pero para ti es solamente dinero, no piensas en el patrimonio.
A: Quizá, pero no había razón del alcalde.
Además, el Ayuntamiento hacía presión y esto es todo el tiempo.