La abuela de Tómas vive en una aldea.
Alrededor de su casa hay un manzanar.
Detrás de la casa está un abedul esbelto y un sauce llorón.
Ante la casa está un matorrál que estira sus ramas arriba.
Todos los árboles son foliáceos.
No hay ningun árbol conífero porque a la abuela no le gustan púas ni piñas.
A Tómas le gusta ir a la aldea en pleno verano y él se queda allí hasta el otoño.
Pero el año pasado decidió llegar en la primavera.
Plantaba árboles pequeños, regaba la tierra alrededor de plantas, pintaba los troncos de los manzanos y podaba las ramas muy cuidadosamente porque no quería arañar la corteza.
Le gustaba contemplar la apareción de las primeras hojas, la transformación de los brotes en las flores.
Como trabajó muy bien su abuela podria recoger una cosecha grande de frutos.