Te escribo para decirte que huyó de la Habana, dejó la isla para siempre.
Raúl, Elio y yo construimos una balsa con viejos neumáticos y paletas en un almacén abandonado.
Los tíos consiguieron encontrar un moto el que nos ayudé a cruzar el estrecho más fácilmente así.
Por lo contrario, la balsa se hundió y no encontramos huellas de Elio.
El habría se ahogado o tiburones habrían devorarle.
Estoy desesperada, llora cada día pero Raúl es conmigo – me respalda.
Albergamos en la pequeña Habana, un barrio de latinoamericanos en Miami.
He encontrado un curro para tres mese en un hostal mientras que Raúl busca su padre?
Nos ganamos la vida con mi sueldo pero voy a empujar a Raúl a faenar.
Tan pronto como cobro un poco dinero, te le envió.
Sabe que no volveré a casa porque la vida aquí es tan mejor y queremos probar fortuna.
Estoy tan risueña de vivir en EEUU.