Para empezar hay que decir que cada país tiene sus curiosidades culturales, arquitectónicas, naturales o climáticas.
Cada país tiene su animal o planta típica que suele aparecer en los escudos y los símbolos nacionales.
En cada país viven una o más naciones que son también específicas por su reglas de comportamiento y por su carácter.
Simplemente, cada país y cada territorio es único y extraordinario.
¿Pero qué hace mi tan país tan diferente de los demás?
Tenemos una lengua que es tan difícil que mucha gente extranjera pierde ganas de aprenderla.
Tenemos edificios tan antiguos que los turistas que provienen de culturas jóvenes, por ejemplo de los Estados Unidos, no se lo pueden creer.
A pesar de ser una nación pequeña tenemos muchas personalidades importantes que cambiaron la historia. ¿Y la gente?
¿En qué son especiales los checos?
Creo que uno de los razgos positivos inherentes a nosotros es que somos bastante modestos y humildes.
Puede ser que es por las condiciones en las que vivimos o por nuestra historia, pero pienso que cuando pasamos por una época dura, sabemos aguantar y esperar que venga un período mejor.
Estamos contentos con poco, aprovechamos todo lo que tenemos y nos acostumbramos a las condiciones actuales.
Fijaos que somos uno de los países con menos paro en el mundo.
La conclusión lógica es que vivimos vidas en lujo y no nos podemos quejar.
Pero la verdad no es así.
En realidad nuestro nivel de vida es bastante peor que en los países con más paro de la Europa.
Creo que este ejemplo lo explica todo.
Hay un otro ejemplo simbólico y bonito.
¿Conocéis una planta que se llama adormidera?
Es una planta de la que se produce opio y cuando se dice “la adormidera” probablemente no os imagináis la República Checa.
Es una planta muy bonita, especialmente cuando cubre todos unos campos.
Es común encontrar estos campos en muchos países európeos.
Pero puede ser que no sabéis que de esta planta se puede producir una masa con la que se rellenan pasteles. Es deliciosa.
Es una especialidad que proviene de mi tierra y demonstra que nosotros sabemos aprovechar todo lo que tenemos, toda la riqueza de nuestra naturaleza.
Creo que este razgo es un detalle del que no se da cuenta la mayoría de los checos.
Pero es importante saber valorar las cosas positivas y al contrario darse cuenta de los negativos y tratar de mejorarlos.
Después de hacer una estancia al extranjero me di cuenta de que es importante de dónde provenimos y no tener vergüenza por nuestros orígenes.
Y claro, también descubrí que cuando no estoy en Chequia echo de menos muchísimo estos pasteles de adormidora riquísimos!