La prensa gratuita es un fenómeno que apareció en 2002.
Venida de países nórdicos, especialmente de Noruega y de Suecia, la prensa gratuita encontró una buena acogida en España.
Su éxito significativo se consolida cada día con más fuerza.
En Madrid y Barcelona, cada mañana, son miles de lectores que leen este tipo de prensa.
Desde su aparición en grandes ciudades de España, la prensa gratuita es la forma de lectura típica del metro.
En efecto, mucha gente coge el metro cada día y su trayecto dura entre 30 y 60 minutos.
Las cabeceras son diseñadas para estar leídas en 20 minutos: es el tiempo medio de la duración de un trayecto en metro.
La aparición de estos periódicos pone en tela de juicio muchas preguntas y parece amenazar la prensa de pago.
Si los rótulos gratuitos aparecen como concurrentes desleales en opinión de algunos, es indudable que este nuevo modelo económico permite a los lectores acostumbrarse a una lectura cotidiana a través de periódicos tales como Metro y 20 minutos.
¿Entonces, podemos preguntarnos cuales son los aspectos negativos y positivos del fenómeno de la prensa gratuita?
¿A pesar de su capacitad para sensibilizar a la gente a la lectura, podemos decir que es un actor central de la crisis que encuentra la prensa de pago?
¿Dando una costumbre de lectura especifica a los españoles, la prensa gratuita no formatearía las mentalidades?
¿No vamos hacia una uniformización del pensamiento?
Para responder a estas preguntas, vamos a ver, en una primera parte, las cualidades de los títulos gratuitos y el cambio positivo que ha traído en España.
En una segunda parte, analizaremos como la prensa gratuita ha llevado nuevas problemáticas en la sociedad española y en qué medida puede representar una amenaza para el periodismo, los periodistas y los lectores.
En Madrid, dos cabeceras se reparten los lectores, 20 minutos de Madrid y m@s y Metro.
Su éxito es fenomenal: por ejemplo, Metro lanza en Madrid 250.000 periódicos diarios.
Estos periódicos de aproximadamente 25 páginas, con abundantes titulares y textos claros, cortos y directos, se mantienen gracias a la publicidad.
Su formato pequeño, urbano, ideal para los transportes públicos, y la claridad de sus textos garantizan una lectura fácil y rápida.
Permiten obtener una visión bastante completa de los temas principales de la actualidad.
Además, los títulos se parecen a periódicos clásicos porque se estructuran en secciones tradicionales: economía, sucesos, política y mucho más.
Hay una voluntad de ser “un diario de información general como cualquier otro” como le explica Arsenio Escolar, director de 20 minutos de Madrid y m@s.
Entonces, el hecho de que el diario sea gratuito no modifica el contenido y la calidad de la información.
Esta información clara y de calidad va creando hábitos de lectura para las personas que, hasta ahora, no solían comprar prensa.
Los rótulos prestan una atención especial al ámbito local.
Es por eso que encuentran tan éxito ante estudiantes y jubilados.
La gente encuentra informaciones que la concierne directamente, crucigramas y previsiones meteorológicas.
La información está más seleccionada y da las informaciones importantes directamente.
Encontrando todo lo que la interesa, la gente se acostumbre a esta lectura y no puede pasar un día sin uno de estos títulos de prensa gratuita.
Es el caso de Susana, 26 años, que se ha enganchado a 20 minutos de Madrid y m@s.
Los días que no puede conseguir esta publicación, la mujer joven acaba comprando alguna de las cabeceras clásicas.
Entonces, la prensa gratuita acostumbre a la lectura en general y no solo a la lectura de prensa gratuita: 20 minutos de Madrid y m@s y Metro son como una etapa hasta la lectura de diarios clásicos.
La gente empieza leer la actualidad con eso y termina leyendo periódicos clásicos y de pago.
De cierto modo, estos diarios permiten a la prensa tradicional encontrar nuevos lectores.
Al final, es más una ayuda para la prensa de pago que un concurrente, como muchas personas lo suelen pensar.
La prensa gratuita es una buena iniciativa según Cristina, una estudiante de 21 años, porque los jóvenes pueden leer sin gastar 1 euro o más cada día.
Con su gratuidad, esta prensa defiende el derecho a la información: cada persona puede informarse sin pagar.
Así, toda la gente esta empatados: ricos y pobres tienen acceso a la misma cualidad de información.
La prensa gratuita permite una democratización de la prensa.
Si el hecho de que la prensa sea gratuita permite a la gente tener acceso a la actualidad, cuestiona la independencia de la prensa.
En efecto, los títulos gratuitos están destacados por un nuevo modelo económico que permite a la empresa de prensa financiarse al 100% gracias a la publicidad.
¿Entonces, la prensa gratuita no respondería a los intereses financieros antes de satisfacer el lector?
Los periodistas ya no son las vigías del pueblo ni tampoco los exploradores que permiten el funcionamiento del sistema democrático.
El periodista tiene que doblegarse a los intereses financieros.
Ya no puede criticar los grandes poderes económicos del país puesto que las empresas no invertirían más en los diarios gratuitos, y, sin publicidad, no pueden sobrevivir.
El trabajo del periodista esta reducido a la reescritura de las noticias de las agencias de prensa.
Hoy, los periodistas tienen que escribir sus artículos muy rápidamente.
En pocos años, el “tiempo periodístico” fue acelerado.
El periódico tiene que ser terminado en algunas horas, entonces, los periodistas no pueden hacer un trabajo profundo.
Así, se cuestiona el valor simbólico del periodista.
¿Si no hace más investigaciones, es todavía periodista?
Ya no hay análisis en las páginas de los rótulos.
La información está tratada de manera muy factual.
El periodista no da nunca su opinión.
Si este tratamiento de la información es muy objetivo, el diario falta de personalidad, de carácter y de compromiso.
Además, el contenido no está completo porque el periodista no ha hecho ninguna búsqueda sobre su tema.
El lector tiene que informarse solo y la mejora manera de hacerlo es comprar la prensa de pago que propone artículos más profundos y más detallados.
La prensa gratuita es una buena base para informarse pero no está suficiente puesto que no está completa.
A pesar de su aparente objetividad, el diario selecciona sus temas y utiliza un vocabulario especial.
Esta selección de la información da un punto de vista particular.
Leer solo la prensa gratuita provoca una uniformización del pensamiento porque toda la gente lee las mismas informaciones, con el mismo tratamiento de los contenidos.
Con este tipo de lectura, la gente no tiene más pensamiento crítico.
Toma costumbre leer solo artículos factuales.
La proliferación de la prensa gratuita ha provocado un cambio de comportamiento en los lectores.
Acostumbrados a pagar su periódico cada día, ya no quieren gastar dinero en eso.
Ahora, piensan que la información no se paga más pero es falso.
La información siempre se paga porque la empresa de prensa tiene que pagar sus periodistas, el papel, la impresión y las agencias de prensa que le proporcionan la información.
Este comportamiento representa un riesgo para la prensa de pago porque la gente prefiere leer periódicos gratuitos de cualidad mediocre mucho más que pagar un periódico completo y de cualidad.
En suma, podemos decir que la prensa gratuita es una novedad que induce nuevos comportamientos de lectura y un nuevo modelo económico.
Amenaza la prensa de pago de cierta manera.
Este concurrente desleal propone al lector una cierta visión de la actualidad, una información simplificada y muy factual.
Entonces, podemos decir que esos periódicos formatean los pensamientos e inducen una uniformización de las mentalidades.
Ya la gente no tiene sentido crítico sobre lo que esta pasando en el mundo.