Me despierto, he soñado.
Me duelen los brazos y quizás la cabeza también. ¡Tengo sed!
Tres pasos a la cocina.
Aquí encuentro un vaso de ayer con dos pepitas secas de limón.
Abajo de vaso pega una
cucaracha joven aplastada. ¡Me da igual!
Tengo sed y mis brazos duelen.
Así vierto agua en ese vaso y tomo la.
¿Qué día es hoy?
Sí, ahora un café.
Un café muy caliente.
Eso sería bueno para mi.
Mi cabeza siento esponjosa. Sin huesos.
Una esponja con
mil de hormigas.
La culpa tiene con posibilidad el viento caluroso.
Fuera brilla el sol.
El horizonte está turbio.
En el aire coloca el olor de gel de ducha del vecino.
Una niña de vecindad grita a su abuela.
Sí, el café me siento tan bueno.
¡Estoy totalmente rota o mejor, estoy hecho de polvo!