- ¡Hola! ¿Qué tal?
- Hola, todo bien.
¿Dónde está el restaurante que has eligido?
- Está muy cerca, solo hay que cruzar la calle.
Aquí está la entrada.
- Has reservado una mesa, ¿verdad?
- Sí, he escogido una al lado de la ventana.
Creo que es aquella.
- No es grande, el restaurante.
- No, pero es muy lindo y la comida está buenísima.
Por ejemplo, las gambas al agillo están muy ricas.
Además, tienen hay casero.
- No me gustan las gambas.
Prefiero la carne.
Espero que tengan pollo asado o chuletas.
- Bueno, pero ¿dónde están camareros? No veo ningún.
- Mira, tampoco hay cubiertos. ¿Qué pasa?
- ¡Ah, ya comprendo!
He confundido la mesa.