Cuando era pequeña montaba mucho al caballo.
Empecé cuando tenía 9 años y dejé de hacerlo con 19 años de edad.
En los primeros dos años montaba una vez en la semana, algunas veces también dos o tres veces.
Después de dos años el jefe de las cuadras me mostró un caballo blanco muy hermoso, una hembra que se llama “Evita” y ella tenía 5 años.
El jefe me dijo que es el caballo de su esposa, pero como tenía un accidente no podía montarla ella misma y me explicó que si quería, podría montarlo.
¡Que alegría tenía!
¡Sí, por supuesto quería!
En la semana siguiente empezamos con el entrenamiento.
Estaba muy nerviosa y excitada.
Vimos que no era tan fácil de montar un caballo jóven cómo me lo imaginaba.
Al principio teníamos muchos problemas, porque tenía tanta energía que no podía quedar en la silla, pero después de un tiempo formabamos un buen equipo.
En general tenía una infancia muy feliz y pasaba mucho tiempo con otros chicos en las cuadras.
Me parece importante para niños que tienen un hobby que les gusta y que hacen con afición.
Para mi este hobby era montar a caballos.
Y si la esposa del jefe no hubiera querido montar a su caballo después de su accidente yo hasta ahora montaría a mi caballo Evita.
Con respecto a “un hobby con afición”.
Mis padres también querían que aprendiera tocar un instrumento.
Yo siempre quería aprender tocar el violín, pero a mi mamá no le gustaba nunca el violín, especialmente si lo toca una chica de 7 años, que no sabía como tocarlo .
Así a mí no me permitió aprender tocar el violín y por eso eligí aprender tocar la flauta que en mi opinión no tiene un sonido muy bonito.
Al principio tenía muchas ganas de tocarlo, pero con el tiempo perdía poco a poco la motivación.
Esto estaba también conectado con el hecho de que no tenía ningun sentimiento de ritmo.
Después de creo que 6 años dejó tocarla.
Sin embargo ahora lo veo que está bien saber como tocar un instrumento y algunas veces si tengo tiempo, la toco y entonces mi mamá se alegra mucho cuando le toco una canción.