Como todo el mundo ya sabe, de momento a causa de la crisis económica encontrar un trabajo, cualquier trabajo que paga, no es muy fácil.
Yo tuve mucha suerte en mi búsqueda, tardó casi medio año pero al final conseguí un trabajo como profesora de inglés en España.
Sólo había tenido un año del español en el colegio a los dieciséis antes de venir aquí a trabajar.
Aunque se necesita hablar inglés en el trabajo para que los alumnos puedan aprender, al vivir en el país yo también entré en una inmersión intensa.
A los principios de mi experiencia española me preguntaba muchas veces si estaba loca.
Siempre me había gustado viajar y conocer tanto otros idiomas como otras culturas pero al mismo tiempo tenía miedo porque no entendía nada de nada de lo que la gente a mis alrededores me dicho.
Iba aprendiendo poco a poco sin darme cuenta.
Pasé de ¿dónde está la playa? a hablar con padres del progreso de su hijo y a escribir evaluaciones dentro de unos meses.
En mi opinión, no hay nada que se puede comparar con la sensación de haber aceptado un gran reto a pesar de tu miedo y de descubrir lo que realmente puedes cuando al final todo sale justo como te lo imaginabas.
No es todo el mundo que puede decir que aprende algo nuevo todos los días pero yo sí.
Además, el aprendizaje de idiomas extranjeros es lo que me apasiona en la vida.
Sin embargo, lo divertido es que no importa cuantos idiomas sabes hablar, ¡nunca hay palabras para describir la felicidad de poder hacer amigos y intercambiar historias y culturas!