El segundo capítulo de Harry Potter narra sobre la vida de Harry hace 10 años.
Harry todavía vivía con los Dursley, vivía en la alacena que había debajo de las escaleras.
La ropa que llavaba Harry eran prendas viejas de Dudley, y para colmo, su primo era más grande que él.
Se llavaba muy mal con sus tíos.
Para su primo era el saco de boxeo favorito.
Por si fuera poco, en el colegio Harry no tenía amigos.
Como todos sabían que el grupo de Dudley odiaba a aquel extraño Harry Potter, con su ropa vieja y holgada y sus gafas rotos, y a nadie le gustaba estar en contra de la banda de Dudley.
Todo empezó al día de cumpleaños de Dudley.
Los cumpleaños de Dudley siempre celebraron de siguiente manera: le regalaron muchos regalos( más o menos 37-40) y después los Dursley lo llevaban con un amigo al parque de atracciones, o al cine, a comer hamburguesas, y Harry se quedaba con la señora Figg, una vecina loca.
Pero este cumpleaños todo cambió.
La señora Figg se ha fracturado la pierna y por eso los Dursley tenían que llevar a Harry con ellos.
Harry estaba muy contento y no podía creer en su suerte, porque fue la primera vez cuando lo llevaban al zoológico.
Pero sucedió algo muy extraño.
Por desgracia, a veces con Harry ocurrían cosas raras.
Cuando estaban en el zoológico viendo los reptiles Dudley encontró la serpiente más grande, pero estaba profundamente dormida.
Harry pensaba que pobre serpiente está todos los días sola, sin ninguna compañía, con la gente estúpida que le molestaba golpeando el vidrio.
Un momento después Harry tuvo una sensación que estaba hablando con la serpiente.
Después ocurrió algo imposible: el vidrio que cerraba el cubículo con la serpiente desapareció.
La serpiente se escapó.
Pero lo peor pasó con Harry cuando el amigo de Dudley contó a los Dursley que Harry estaba hablando con la serpiente.
Y como siempre los Dursley le castigaron.