En total, me quedé dos semanas en Valencia.
Mis padres tenían varios pisos allí y siempre cuando regresaba por unas semanas a mi lugar de nacimiento, podía quedar en uno que estaba ubicado en Benimaclet, un barrio extraordinariamente vital.
Mi piso era en la calle Arquitecto Arnau donde estaba también el famoso Kaf Café.
Era un sitio donde andaban músicos, poetas, actores, directores y autores de todo el mundo.
Justo el día de mi llegada organizaron un concierto de un guitarrista de flamenco increíble: Kike Naval.
Después de haber deshecho mi maleta, me lió un cigarillo y me fui al Kaf con mucha alegría de regresar a este sitio cosmopolita.
Me paró en frente de la puerta para acabar mi cigarillo y miré curiosamente dentro del café.
¡No podía dar crédito a mis ojos!
Allí estaba Frida, la azafata fascinante de mi vuelo a Barcelona.
Apagó mi cigarillo y entré al café.