Pasé tres largos años con la depresión.
Fue el peor periodo de mi vida y, probablemente, de la vida de mis cercanos.
Pasé dos años buscando soluciones posibles para curarme.
Vi a decenas de psicólogos y médicos.
Viajaba mucho para sacarme de la monotonía y olvidar mis penas.
Sin llegar a ningún resultado.
Lloraba desde la mañana hasta la noche.
La noche no pude dormir así que lloraba.
No describiré más lo que es la depresión, porque el único objetivo de este artículo es contarles como he hecho para parar la depresión.
Como he dicho, me ha costado mucho tiempo encontrar este método, pero es lo único que ha funcionado para mí.
Estoy segura que lo mismo puede utilizarse por todos.
No es fácil aplicarlo, pero créeme: aunque no tiene nada de ciencia, el método puede realizar milagros.
Antes de comenzar, tienes que tener en cuenta que mañana por la mañana no estarás todavía curado.
Necesitas tiempo y, con ello, paciencia.
Sobre todo, tienes que creer que ahora mismo es el gran momento de tu vida porque has, finalmente, encontrado la solución para tu enfermedad.
LO QUE DEBES DE ENTENDER PARA TENER ÉXITO
No te curaras de la depresión por solos los medicamentos porque la depresión no es como la gripe.
No hay ninguna virusa daña que la causa.
Los anti-depresivos esconden las consecuencias de la enfermedad pero no eliminan su razón.
Tienes que cambiar tu manera de pensar y aprender ver aspectos positivos de todo.
PASO A PASO
La primera semana
Vamos a comenzar con una cosita muy sencilla.
Encuentra algo que te gusta mucho, al cien por cien.
Ahora, míralo o imagínalo si esto no se encuentra en tu entorno.
Busca al menos tres motivos de quererlo.
¿Por qué has elegido este objeto?
Si hay sólo una razón, es aún mejor para nuestro ejercicio: encuentra dos motivos más. Esfuérzate.
Si ya conoces cinco o más, es perfecto. ¿Listo?
Haz exactamente lo mismo con dos otras cosas.
El objetivo es claro: acostumbrarse a pensar positivamente.
Como esto no es fácil para las personas depresivas, puedes empezar concentrándote únicamente en lo que te gusta.
Repite el ejercicio durante una semana, pero tres cosas no serán suficientes.
Intenta de hacerlo constantemente: andando, corriendo, por la calle, en el bus, el tren.
Que llegue a ser tu nueva obsesión.
Es también importante que vuelvas a veces a los objetos que ya has analizado para encontrar más aspectos positivos.
La segunda semana
Sigue haciendo el ejercicio de la semana pasada, pero ahora hay una nueva tarea: coge, al menos, tres cosas neutrales, es decir, que no te provocan ninguna emoción, por ejemplo, objetos de uso cotidiano como una lampa, una mesa o aún el suelo.
Míralo o imagínalo, e ya sabes que es el ejercicio: encuentra tres motivos de quererlo.
Si no llegues a encontrar suficientes motivos, apunta en el papel los que ya conoces, y vuelve más tarde a este objeto, cuando habrás ideas nuevas.
La tercera semana
Normalmente, después de dos semanas pasadas buscando todo el positivo en varios objetos empezarás a acostumbrarte.
En la tercera semana viene lo más divertido.
Es como juego: elige una cosa que odies.
Concéntrate fortísimo y no busques sino sus aspectos positivos.
Ya que tienes depresión, no te será difícil encontrar las cosas, eventos o personas que te hacen triste, entonces coge todo y busca el positivo.
Cuando pensaras en lo que no te gusta o te duele, probablemente, no podras resistir ver el negativo.
No te preocupes.
Recompensa siempre un pensamiento malo con uno positivo.
Por ejemplo:
•No he llegado conseguir este puesto de trabajo, pero es mejor así porque, en la realidad, prefiero un trabajo más tranquillo/exigente/mejor pagado, etc.
•Mi novio ha roto conmigo, es normal que estoy triste, pero muchas personas pierden sus cercanos, lloran y un día llegan ser feliz de nuevo.
Eso será también mi caso.
•Conozco personas más jóvenes que yo que consiguen trabajo e yo no logro hacerlo. No me importa.
Necesito más tiempo para empezar mi carrera profesional, pero eso no significa que no seré feliz.
•No tengo muchos amigos.
No importa, porque no es todavía demasiado tarde para hacer nuevas amistades.
•Creo que soy fóbico social.
Estoy estresado cuando tengo que ver a un grupo de compañeros.
No sé tampoco cómo hablar a los desconocidos, pero puedo buscar algunas técnicas, en internet o en libros, que me ayuden a vencer mi miedo.
Necesito tiempo, pero un tendré éxito.
•No he llegado a alcanzar mi objetivo que me había fijado. No importa.
Hay cosas buenas que me han ocurrido hoy. Es bastante.