No te concentres nunca en lo que te duele.
Eso es lo más importante: si no puedes encontrar un lado positivo de tu situación, siempre dite que eso no significa que no existe.
Solo, ahora, todavía no lo conoces.
Eso parece un poco abstracto, entonces mira un ejemplo de mi vida:
• Durante un año, no conseguía trabajo.
Vivía en Paris y quería trabajar en el extranjero durante al menos algunos meses.
Luego, reduje mis ambiciones y me pone a buscar cualquier trabajo, en cualquier lugar.
Buscaba cada día, tejía redes, iba a los talleres de integración laboral, en resumen, hacía todo lo que pudiera para encontrar trabajo. Nada funcionó.
Un día, fui en la apertura de un festival de fotografía donde encontré al hombre que amo. ¿Y sabes que?
La semana siguiente una empresa española me contactó, la entrevista fue bien y dos días después ya sabía que me mudaría en Valencia.
Dos empresas, una en Hungría y otra en Bélgica me ofrecieron un puesto de trabajo, pero tuve que rechazarlos.
Mi hombre viene verme una vez cada dos semanas y yo voy a Paris al menos una vez al mes.
Vivimos llenos de felicidad.
Estoy aprendiendo español, tengo muchas responsabilidades en mi trabajo, estoy satisfecha tan personalmente que profesionalmente.
Ahora, entiendo que si hubiera conseguido trabajo más pronto, no habría conocido a mi hombre.
Me diríais que probablemente habría encontrado a otro.
Si, probablemente, pero quiero pasar mi vida con esté porque ningún otro no supo hacerme tan feliz.
Todos pensamos a veces “Que bueno que el pasado no fue diferente porque no estaría ahora donde estoy”.
El problema es que eso nos ocurre únicamente en los momentos felices.
Pero piensa, cuanto estás mal, que un día podrás decir “Qué bueno!”.
No te concentres nunca en lo que te duele.