Muy a menudo, cuando conversamos con nuestros amigos, recordamos algo que nos ocurrió durante nuestra niñez, por ejemplo, nuestro primer día en el colegio, o más bien, lo que más nos ha impactado a fondo.
Sin embargo, porqué recordamos algunos asuntos más nítidamente que otros aún se desconoce.
La memoria, es decir el proceso de recuperación de los recuerdos, consiste en una revocación de los eventos pasado que nos pasan ante los ojos como si fueran fotografías.
Sí, porque, con el objeto de traer a la memoria imagines mentales, hay que sacar fotos que almacenamos en nuestra alma, o sea en nuestro yo.
Entonces, dado que nuestro cerebro está compuesto como si fuese una computadora, podemos añadir o borrar informaciones, o mejor dicho, distorsionar informaciones a nuestro gusto.
Del ámbito de los recuerdos se ocupa la psicología cognitiva, que estudia la fiabilidad de los recuerdos, y en qué medida somos capaces de modificarlos.
Este sector está directamente relacionado con los estudios sobre el psicoanálisis de Freud, o de manera más precisa, sobre los recuerdos reprimidos.
Ahora bien, hemos abordado la cuestión de los recuerdos y como se pueden reprimir.
Hay muchas veces, que simplemente los reprimimos porque conllevan emociones, que frecuentemente pueden ser desagradables.
Sin embargo, no es siempre así, porque la mayoría de las veces, aunque queramos destruirlos, se nos quedan anclados/pegados.
Como dicho arriba, la psicología cognitiva podría ayudarnos en muchas ocasiones.
Tomamos como ejemplo los soldados que padecieron trastorno de estrés postraumático después, por el ejemplo, de la guerra de Vietnam.
Todos esos chicos, regresaros a Los Estados Unidos, soportando una gran cantidad de imágenes mentales.
A causa de eso, muchos llegaron a ser drogadictos, y en el mejor escenario, se convirtieron en zombis, que robaban, cometían crimines de cualquier genere, como podemos darnos cuenta en la famosa película estadounidense ‘Dog Day Afternoon’.
Según la psicología cognitiva, el escenario de pesadilla podría ser utilizado para implantar falsos recuerdos asi que nos permita vivir una vida mejor.
Por otro lado, este taimado proceso, podría resultar útil para afectar a los consumidores a la hora de la compra.
De hecho, dar a la gente detalles erróneos puede alterar lo que recuerdan de eventos pasados.
Por ejemplo, si de pequeños nos pusimos mal tomando una botella de agua ardiente, debido a que el agua normal y la ardiente son trasparentes, ya no querremos tomarla.
Pues bien, algo parecido podría pasar con la publicidad.
Por lo tanto, el nuevo mercado financiero tendría un abanico de posibilidades para defraudar a la gente
En conclusión, a mi manera de ver, los recuerdos forman parte de nosotros, y no se puede inventar una píldora que nos borre los recuerdos sólo porque no nos gustan.
Lo que tendremos que hacer sería intervenir en las causas que nos provoca este padecimiento, porque engañar nuestra mente no significa resolver el fallo, sino que ‘pausarlo’ y esperar que no nos vuelva a ocurrir.