Hablar de los demás ha siempre sido un pasatiempo popular por la mayoría de nosotros.
Desde el inicio del tiempo la gente se ha unido al hablar de las vidas de sus amigos y vecinos.
Pero, ¿por qué es así?
¿Existen algunas ventajas al echar una parrafada por la privacidad de los otros?
Este ensayo examinará porque nos gusta tanto hablar de los demás.
Según un estudio reciente, hablar a las espaldas de alguien puede reforzar las relaciones de las personas involucrados.
Cotillear nos da un sentido de compañerismo que nos hacer sentir como parte de un grupo.
En el pasado, comadrear podía llevar consecuencias drásticas a la víctima de los chismes, por ejemplo, durante las cazas de brujas.
Si no hubiéramos tenido nunca el cotilleo, el mundo sería sido un lugar mucho más confiable.
Hoy en día tenemos que prestar atención a quien ponemos nuestra fiducia.
El chisme muestra un lado más siniestro a la naturaleza humana.
En conclusión podemos decir que el chisme es un placer culpable de muchos de nosotros, pero es importante que reconozcamos que es inmoral y que debamos luchar contra nuestros ‘instintos’.