Hace unos meses fui a Londres con mi hermana, partimos en diciembre, fue una decisión de última hora, pero fue una experiencia inolvidable.
Tomamos el avión, el viaje no empezó muy bien, de hecho, había niebla y la aerolínea dijo que tal vez no habría sido posible salir.
Sin embargo, llegamos, aunque con mucho retraso.
Decidimos de quedarnos en Londres por tres días, nos alojamos en un hotel dirigido por una familia india en el barrio de Kensington, la habitación no era muy grande, pero estaba linda, perfumada y sobre todo era barata.
El primer día fuimos a Buckingham Palace, la residencia oficial de la reina, y asistimos al cambio de guardia.
Después seguimos andando por Hyde Park, también vi el Big Ben y el London Eye.
Comí muchísimo, Londres es una ciudad multicultural y es posible encontrar cualquier tipo de comida de la mayor parte del mundo.
El segundo día fue el más especial, era casi Navidad y las calles estaban llenas de luces.
Por la tarde, hicimos compras en los mercados típicos, como lo de Camden, Covent Garden o Portobello.
Después de nuestra visita en el mercado de Camden, nos dimos cuenta que cerraron el subterráneo y no sabíamos cómo volver a nuestro hotel.
Estábamos muy lejos y necesitamos encontrar el subterráneo más cerca de Camden.
Había mucha gente que se quejaba por el inconveniente y nosotras no podemos entender a donde ir.
Afortunadamente encontramos un hombre agradable que, al vernos en dificultad, decidió de acompañarnos hasta la próxima estación.
Fue una bendición porque nosotras no conocíamos el área en absoluto.
Por la tarde decidimos de salir hasta la última planta de Tate Modern, el museo de arte moderna y contemporánea.
Había una especie de terraza, la vista era maravillosa, era posible admirar todos los edificios y los monumentos desde arriba.
Además, cuando estábamos a punto de irnos en nuestra habitación, decidimos de pararnos en Oxford Street.
Había una atmosfera mágica, en cada rincón de la calle había gente que cantaba canciones de Navidad, las calles y las tiendas estaban adornadas.
El día siguiente nos dirigimos al aeropuerto, para dejar la ciudad y volver en Italia.
Fue un viaje bastante corto, pero una buena ocasión para estar con mi hermana.
El tercero día fue inolvidable, la vista panorámica y la atmosfera de Navidad de la ciudad por la noche son las dos cosas que me permanecieron en el corazón.