Nunca he estado en un campamento de verano.
Pero como muchos otros estudiantes coreanos, he estado en campamentos de entrenamiento varias veces.
No tenía otras opciones que participar en ella, pero siempre pensaba que no tenían sentido.
Los instructores disciplinaron a los niños e hicieron discursos sobre autocontrol, la cooperación, los deberes filiales, y la amistad.
Sólo Me di cuenta de cuánto odio a los niños torpes que nos hicieron recibir un castigo disciplinario.
Y por supuesto siempre había algunos alborotadores.
Tenían botellas escondidas en la mochila y bebían juntos por la noche.
Hacían cosas estúpidas como escapar por las ventanas del segundo piso.
Uno o dos se rompieron una pierna o un brazo.