Se ha hablado mucho de cuotas femeninas.
Ahora bien, quisiera ponerles una reflexión.
Por lo que respecta la primera república el número de las mujeres en política ha aumentado mucho.
¿Ha habido una mejora en su entender?
Si miramos al proceder de las ministras y los diputados ¿Han administrado en manera mejor Italia en comparación con sus colegas varones?
O ¿No ha cambiado nada?
Pues, han sido tiempos difíciles.
No hay que mirar a las mujeres en política como si fueran una fuerza progresista.
La mujer en el ambiente en que se halla recalca la subordinación del mundo al ‘orden divino’.
Su personal sentido de la justicia se percibe como su fuera un ‘fallo’ porque la división de los papeles y la colocación jerárquica entre políticos y ciudadanos, entre curas y fieles, entre actores y espectadores, permiten dar justificaciones de carácter teórico-doctrinal a esa tortura que causa una angustia existencial a cada hombre.
En pocas palabras es como si se tocara un nervio, sobre todo cuando se pone en la tela de juicio los antiguos privilegios.
Cuando deshojo un periódico me doy cuenta de que las lecciones de caridad y justicia dependen de otros factores.
Dependen de la notoriedad, de la religión del momento (por ejemplo, el trabajo).
De todas formas, de muchos factores….
Los mismos que te han hecho creer que el dinero no huele a nada.
Mas bien, en muchos casos cuando se vuelve a una costumbre para justificar un sentido de vértigo, la situación vuelve a la normalidad.
Se trata de un misterio que inflama nuestra parte irracional.
La izquierda siempre ha manejado con cautela este asunto peliagudo.