Si hay algún consejo que me gustaría dar a cualquiera, donde sea, es este: sé feliz, solo feliz.
Al final, ¿cuál es el objetivo de nuestra vida aquí?
Es este, alcanzar la felicidad, hacer lo que nos parece correcto para llegar a este estado de plenitud, a estar “bien”.
Cada uno tiene su manera de alcanzarlo.
Que sea estudiar, trabajar, esforzarse para hacer felices a los demás, entrenar, crear o lo que sea, todos estamos luchando para obtener esta satisfacción.
Hagamos lo que hagamos, seguimos siempre esta dirección.
Hasta aquí, todo parece perfecto.
El problema llega cuando uno se da cuenta de que a veces simplemente olvidamos por qué hacemos todo esto.
Muy poca gente es capaz de reconocer la felicidad cuando llega, y aún menos de disfrutarla.
Nos enseñaron que parar para disfrutar del momento es perder un tiempo precioso a preparar el futuro.
Estaría mal estar felices ahora, lo estaremos luego.
Estamos rodeados de obligaciones, siempre hay algo que hacer y ya no queda tiempo para el resto.
Hay que ser productivos, seguir mirando hacia el futuro.
Esta vocecita nos controla: “No pares de estudiar ahora, vas a perder tiempo”, “Recuerda todos estos papeles que hay que clasificar”, “No compres esto, tienes que ahorrar”, “No comas este helado, vas a engordar”.
Esto, y mucho más.
Y cada día nos privamos, nos esforzamos, pasamos cada segundo cumpliendo las obligaciones que recibimos de la sociedad, o incluso de nosotros mismos.
Pero recuerda por qué haces todo esto.
Quizá es tiempo de decir que sí al helado y a la pausa que tanto esperas y no a la vocecita.
No hace falta que todo lo que haces sea útil, que cada uno de tus gestos sirva para preparar los días futuros si esto te hace quedarte insatisfecho.
Si lo que te apetece hacer ahora mismo no sirve para nada pero te hace ilusión y te saca una sonrisa, esto es lo más importante.
Y así este momento será un momento beneficioso para tu vida.
Tu único deber es ser feliz, aquí y ahora.
Cada segundo que pasa está perdido para siempre.
Y el tiempo pasado a ser feliz nunca es tiempo malgastado.
Si lo que te hace feliz ahora mismo es sentarte en un banco y mirar las hojas que bailan en el viento, comerte un trozo de tarta, parar para leerte un buen libro, ver un capítulo de tu serie favorita o salir a ver a tus amigos, hazlo.
La vida es hoy y sería una pena gastarla para preparar un futuro que puede no llegar nunca.
¿Acaso hay algo más bonito que decir sencillamente “Estoy feliz”?