El otoño baja lentamente pero inevitablemente sobre la ciudad.
El angustiante calor del verano ha alcanzado el reino del recuerdo.
Las primeras lluvias ya han regado los suelos y los jardines sedientos.
Y aquí está el resplandor de Octubre que se posa en los techos, en las calles, en los parques.
El cielo brilla de un azul profundo.
Los árboles se visten de fuego, de colores vivos que calientan los corazones y encantan las miradas.
El suelo se tapa con alfombras rojizas y con marrones que se han caído de los árboles difundiendo su olor en el aire.
Vientos nuevos se asoman.
Colores nuevos brillan en el horizonte.
Aromas nuevas recorren las calles.
El otoño cae sobre Madrid y el color de ladrillo de los edificios hace que la ciudad parezca una grande hoguera.
Y el otoño aquí, ¿qué significa?
Significa la ciudad que se prepara para el invierno, las botas y los abrigos que sacamos del armario, y el tiempo que se hace la estrella de todas las conversaciones y de todas las quejas.
Significa las calles que se llenan de escaparates y de ventanas adornadas para Halloween.
Significa los parques que se encienden de hojas ardientes, de árboles rojizos y de marrones a los cuales damos patadas.
Significa la vuelta de las mandarinas, del chocolate caliente, de las castañas asadas y de las delicias de los próximos meses.
Significa también la noche que se adelanta y se come las últimas horas del día.
Pero sobre todo significa un enorme placer a vagar por los parques cuando el sol asalta la ciudad, a ver, sentir y respirar la belleza de Madrid en otoño.