¿Estaré finalmente lista para escribir este artículo que llevo tanto tiempo queriendo escribir? Quizás.
O quizás tenga que volverlo a escribir algún día.
Porque escribir sobre el concepto de “hogar” es una de las cosas más difíciles que he hecho últimamente.
Es tan confuso, parece muy claro pero es una noción tan imprecisa al mismo tiempo.
Hogar…
Según el diccionario, un hogar es “una familia que vive junta bajo un mismo techo; el domicilio habitual de una persona; un entorno que ofrece felicidad y seguridad; un lugar considerado como un refugio o el lugar de origen de alguien”.
Según lo que dijo alguien un día, “tu hogar es donde tu corazón está” (traducción más o menos conseguida del inglés “Home is where the heart is”)
Y según yo, el hogar ahora que me he ido de lo que creía que era es algo que ya no estoy capaz de definir.
Antes, estaba claro para mí.
Antes, mi hogar era aquel país en el corazón de Europa, donde el tiempo no siempre está perfecto pero la gente es de confianza y la vida relativamente fácil.
Era aquella pequeña ciudad perdida entre las montañas con todos los recuerdos que crecieron en sus calles rectas y paralelas.
Era aquel piso agradable donde siempre había vivido, el salón donde me sentía tan bien tirada en el sofá, y mi habitación donde nacieron todos mis sueños y proyectos más grandes.
Pero algún día me fui, sin ni siquiera saber que sería para siempre.
Pensaba de verdad que solo me iría unos meses, que descubriría otro país, que haría buenas experiencias, y que luego regresaría “a casa” y volvería a encontrar todo lo que dejé exactamente así como lo dejé.
Y me equivoqué.
Me equivoqué terriblemente.
Me fui inocentemente, y me perdí.
Ahora estoy atrapada entre dos, entre esos dos países que quiero tanto el uno como el otro, y con en mi corazón la impresión de que, vaya donde vaya, algo siempre faltará porque no puedo vivir en los dos a la vez.
Las cosas han cambiado.
Ahora, cuando vuelvo a Suiza, no me siento más en casa, no totalmente.
Mi hogar ya no es mi hogar, ha cambiado tanto como yo.
La gente también ha cambiado.
Es normal, siempre ha estado cambiando, pero me he perdido una parte de esa evolución y ahora me siento fuera de todo.
Ya ni siquiera entiendo mi país tan bien como lo entendía antes.
Al mismo tiempo, llevo año y medio viviendo en España y casi puedo empezar a considerarla como mi “casa” ahora.
Aun así, este país no es mío, esta ciudad tampoco, aunque ya la conozco bastante bien y me siento feliz y en seguridad aquí.
Debería probablemente sentir que tengo dos “hogares”, y estaría feliz por eso.
Pero no es así.
Siento que no tengo ninguno.
Supongo que es normal, pero ahora que he vivido en dos países, en dos ciudades, tengo la impresión de que no pertenezco a ninguno de ellos.
My corazón está partido entre aquí y allí.
Es una sensación extraña, mi hogar siempre ha sido lo más importante para mí, mi refugio, pero ahora ya no tengo realmente ninguno y siento como que “casa” para mí podría ser más o menos cualquier lugar en el mundo.
Me pregunto cuál es el sitio donde voy a aterrizar e instalarme para siempre.
Incluso me pregunto si tal sitio existe, si algún día volveré a sentirme en casa en algún lugar…
No sé por qué todo esto me apareció tan claro hoy.
Intenté escribir este artículo varias veces antes, pero nunca había sido capaz de ponerles palabras a mis sentimientos y darles un sentido.
Por lo visto, ¡hoy es el día!
Me siento afortunada.
Me encantaría saber si alguno/as de vosotros/as han vivido una experiencia parecida, y lo que pensáis todos de esto