1.
– ¿Qué te pasa?
Estás tan triste.
– Es que ando mal de los nervios.
¡Hay tantos problemas que resolver!
– ¿Y qué tal el trabajo?
– A partir de mañana no trabajo.
– Temo preguntarte de tu familia.
– Todo está bien.
Mi suegra está en el hospital, mi mujer está en las Canarias. – ¿Sola? – No lo sé.
No estoy seguro. 2.
– ¿Por qué estás tan enojado?
– ¿No puedes suponer?
– ¡Pero no he hecho nada malo!
– ¡Veo que te has olvidado de cerrar la puerta y nos han robado! – ¡Ah! ¡No!
Es que ha venido tu ex... 3.
– ¿as tirado la basura?
– Claro que sí, mamá.
Además, he preparado la cena.
– ¿Es possible?
Veo que tu cama está hecha, ¿qué te pasa?
– Nada, quiero simplemente hacerte algo agradable. – No te creo.
¿Quizás tienes problemas?
Pienso que has sacado un dos en la escuela o quieres ir a la discoteca.
– Eh, ambos, mamá. 4.
– ¿Irás a ver la partida mañana?
– No, no tengo suerte.
No he podido comprar un billete.
– ¿Y qué me regalas si te doy un billete? 5.
– ¿Es apasionado Ud. de ajedrez ? – No.
Prefiero un deporte más dinámico.
Natación, por ejemplo. ¿Y Ud.?
– ¡Oh!, yo soy un deportista verdadero.
Juego al voleibol, nado, esquío, patino.
– ¿Ud. será soltero?
– Al contrario.
Mi mujer es entrenadora de boxeo. 6. – ¿Qué tal?
– Mi firma se ha quebrado, ahora estoy desempleado.
– ¡Qué lástima!
¿Y qué nos espera?
– No sé, pero acostúmbrate a contentarte con poco.
– ¿Y no iremos a esquiar en Austria? – ¡Olvídalo! 7.
– Mi hijo se ha vuelto loco.
Su comportamiento me asusta. – ¿De veras?
Le he visto esta mañana y no me ha parecido extraño.
– Acaba de dejar el instituto.
Y dedica todo su tiempo libre a la pintura. – ¡Muy bien!
Acaso llegará a ser el segundo Dalí, por ejemplo.