La voluntad (parte 1)
El experimentador dijo al niño : “Ya puedes tener el regalo si quieres.
Pero si no le comas hasta que vuelva de hacerme los recados, ya puedes tener dos“.
El lugar se fue saneado de distraciónes: no juguetes, no libros, ni siquiera imagén.
El autocontrol era una importante proeza para un niño menor de cuatro años en tal serios condiciones.
Unos tercero cogió el malvisco en el acto, mientras que otro tercero esperó los interminables quinze minutos hasta que fueron recompensados con dos (el otro tercero acabó más o menos en el medio).
Más importante : los que resistieron al señuelo obtuvieron resultados más altas sobre el control ejecutivo, particularmente sobre la reasignación de la atención.
Cómo concentramos es la clave de la voluntad, dice Mischel.
Los cientos de horas que pasó observando niños rechazando la tentación revelan “la asignación strategica de la atención“, cómo le dice, como la habilidad la más importante.
Los niños que esperon durante los quinze minutos lo hicieron distraéndose con tácticas tales como juego de imitación, cantar canciones o cubriendóse los ojos.
Si un niño solamente mirara al malvisco, ese ya haya desaparecido.