Es una bella historia.
Estaba aburrida un viernes por la tarde.
Me fui, por lo tanto, a une tienda de segundo mano para comprarme un vestido.
No encontré nada para mi gusto.
Estaba volviendo a casa cuando un chico que parecía mitad francés mitad chino me dio una invitación para la apertura del festival de fotografía.
Miré la cara del chico.
Lo encontré muy simpático.
Pensé que me gustaría ayudarle en su trabajo.
Tomé la invitación et le dije que vendría.
El evento estaba por empezar en cuarenta minutos.
Corrí à casa para prepararme.
Tomé la ducha, me pinté las uñas, me maquillado, puse un bonito vestido et salí corriendo porque ya estaba llegando tarde.
Cuando llegué, ya había mucha gente escuchando el discurso del alcalde.
Estaba manteniéndome alejado de la muchedumbre.
El alcalde los invitó a todo el monde a visitar museos de mi barrio, todos gratis para la ocasión del festival.
La gente se disipó lentamente, y yo miré el mapa impreso en la invitación que me había dado el chico mitad francés mitad chino.
Ese fue el momento en que oí la voz de hombre diciéndome: “Es mejor comenzar col el museo de Rodin.
Es muy bonito.” “Oh no, quiero quedar sola”, pensé, pero no quise ser mala y solo dije “Ok”.
Andando al museo, el hombre me hizo algunas preguntas.
Contesté brevemente.
Dentro el museo, estaba intentaba de perderlo entre la gente, pero me esperó a la salida de cada sala.
Una vez lo vi hablando por teléfono con un amigo, diciendo “Ven, quiero presentarte a una amiga Polaca.” Y trente segundos después, llegó un hombre, el hombre, tan sonriendo que su sonrisa es lo primero que recuerdo.
Pasamos horas hablando et caminando con sus amigos.
Mientras se alejaba de mí, yo tenía miedo que no volviera.
Esa noche, entramos juntos, y desde entonces, hemos pasado juntos todas las noches.