Son las ocho y media, una hora demasiado temprana para los estudiantes bohemas.
La conferenciante Anna se presenta con su nombre y de una manera humilde explica que el simposio corto tiene por objetivo tratar en concreto la tradición cristiana.
Y lo hará a pesar de la existencia de muchas corrientes religiosas que pueden estar orgullosas de sus propias tendencias místicas.
Como primero, menciona las racíces filosóficas y literarias que están unidas con dicho concepto y nombra, en concreto, gran pensador griego Plotinus.
Aunque no era cristiano, se puede denominar como uno de los primeros literatos místicos.
Además construyó su propio sistema filosófico a base del neoplatonismo.
La señorita Anna se expresa de una manera muy diligente.
Es una alegría escuchar su léxico rico y rebosa de una habilidad retórica.
Además tiene una capacidad increíble de enlazar conceptos y pensamientos de modo natural y, como consecuencia, el público no se da cuenta de la complejidad del dado tema.
El trabajo de la conferenciante se centra en la vida y obra de Santa Teresa de Ávila cuya fama sobrepasa las fronteras de España.
Nos está presentada su vida con todas las peripetias de salud y pureza del alma.
Anna nos acerca este personaje de un modo objetivo pero igualmente se ve su pasión por la literatura de Santa Teresa.
El público puede percibir su admiración no solo por los pensamientos sino también por la capacidad de escribir de la santa.
Es obvio que en aquella época una mujer debiera estar muy dedicada a su vocación y muy decidida para encontrar en sí tanta fuerza y luego ser capaz de escribir tanto texto.
Anna nos invita al mundo de España del siglo XVI y al mismo tiempo al mundo interior de Santa Teresa – a sus moradas simbólicas.
Nos acerca sus sentimientos intensos llenos de ternura y amor hacia Dios.
La presentante nos lleva dentro del mundo incomprensible para una persona postmoderna pero con su interpretación y explicación todo se entiende de una vez.
Salimos de la sala con la cabeza en nubes pensando en la mística y on una sensación que perdurará todavía mucho tiempo en nosotros.